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miércoles, 9 de febrero de 2011

Gritos

En algunas ocasiones los gritos suponen una liberación personal.

Gritar fuerte y claro. Quejarse, entonar un quejío, un lamento hondo, un desgarro de las cuerdas vocales.

Como el que canta por seguiriyas:



Un grito en solitario es un lamento liberador, pero ¿qué ocurre cuando se unen los quejidos, gritos y lamentos de muchos? ¿Qué ocurre cuando son muchos los que gritan al unísono pidiendo cambios y libertad?




Pues ya veremos lo que ocurre. De momento, los que nunca los habían tenido en cuenta ahora los tienen que escuchar. No pueden ya taparse los oídos ni apretar más fuerte la mordaza. Cuando son muchos los que gritan a la fuerza se hacen oir.

En Túnez y en Egipto el pueblo ha lanzado su grito de libertad.

Los reactores del Imperio que sobrevuelan la plaza de Tahrir son capaces de romper la barrera del sonido, pero son más fuertes los gritos de los tunecinos y egipcios, que han roto ya, al menos de forma simbólica, la barrera de la opresión y han obtenido irreversiblemente la experiencia de la libertad.

domingo, 27 de septiembre de 2009

Unidad de destino.

¿Qué hacen estos dos?





Ambos colaboran en el mantenimiento de un orden. Si se les pregunta, el de arriba dirá que acata órdenes; el de abajo dirá que gracias a él se cumplen las órdenes.

Ambos mantienen un equilibrio de fuerzas. El de arriba controla el equilibrio, maneja los contrapesos. El de abajo tan sólo aguanta el peso.

Ambos participan en un proyecto de reeducación. El de arriba enseña al de abajo cómo debe mantener su puesto. El de abajo aprende cuál es su puesto.

Ambos encarnan una unidad de destino. El de arriba ha logrado encontrar un destino común. El de abajo debe conformarse con ese destino común.

Ambos…