
Y entre tanto dadaísmo ha dado con la jeta en el suelo, por haber tropezado con alguna letra fuera de lugar, posiblemente.
Chico, ¡ten más cuidado la próxima vez, que vas a perder los piños!


Ahora una que parece una "i":

Se ve que tienen que mejorar la caligrafía. !Hala, a practicar!
PD: Las veinte y pico letras del abecedario, bien combinadas, han sido suficientes para escribir todos los libros que conocemos. Igual de sorprendente sería que hubieran servido para componer uno solo de ellos, por ejemplo la Escuela de Mandarines o cualquier otro de los que escribió Miguel Espinosa. Veintitantas letras dan para eso y más.
Sirva este post de homenaje a tan insigne escritor.
¿Llegarán los bichipenes a formar alguna palabra? En fin, por algo se empieza, cabe decir.